Las cactáceas: breve descripción

Antes de entrar de lleno en materia sobre las cactaceae (en adelante cactáceas), queremos hacer una pequeña aclaración para facilitar la comprensión a nuestros visitantes. La palabra cactus (cacto) deriva de la palabra griega káktos que viene a significar planta espinosa. Este termino se utiliza, independientemente de la familia que sea, para referirse a todas las plantas que tienen espinas. Hace años que para referirse a estas plantas se habla de cactáceas, por lo que todas las cactáceas son cactos, pero no todos los cactos son cactáceas. Las que pertenecen a otra familia, sin ser cactáceas, se les denomina cactiformes; pongamos un ejemplo: la euphorbia echinus, que es una euphorbiacea, es un cacto pero no pertenece a la familia de las cactáceas, por lo tanto es una cactiforme.

Esta familia es casi exclusiva del continente americano, salvo una especie de rhipsalis (rhipsalis baccifera) que se ha encontrado en Africa y Asia, según alguna teoría, las semillas fueron transportadas en el buche de aves migratorias o, según otra teoría, la planta o algún esqueje adherida a troncos o tablas de madera flotando por el océano y que fueron arrastrados por las corrientes marinas.

La familia de las cactáceas consta de unos 200 géneros y 2000 especies, que abarcan desde el Canadá hasta la Patagonia. Aunque son típicas de regiones áridas, también se encuentran en selvas tropicales y en zonas templado-húmedas, siendo las áreas de mayor densidad de especies los trópicos, Méjico con 823 especies y 48 géneros es el país que mayor número de especies presenta, sin olvidarnos de Argentina que presenta 300 especies y 36 géneros. Podemos encontrar cactos desde zonas costeras hasta los 4.000-5.000 metros de altura, habiéndolas de todos los tamaños, desde las que prácticamente no salen del suelo, como la lophophora williamsii, hasta otras que alcanzan alturas de 20 metros o más, como la pachycereus pringlei o la carnegiea gigantea. Por lo habitual presentan tres formas distintas, "columnares" como los nombrados anteriormente, en "forma de barril" como las bisnagas y "aplanados" como las tuneras (opuntias). Aparte de estas tres formas, también podemos encontrar cactos tipo "enredadera", como el hylocereus undatus, o "rastreros" y "serpenteantes", como la echinopsis lamprochlora. Estas plantas han tenido y siguen teniendo muchísima importancia en sus lugares de origen, sobre todo en las tribus y pueblos indígenas de, por ejemplo, Méjico. En éste país los pueblos indígenas las usan para infinidad de cosas como pueden ser:

  • Alimento humano.- Del cacto todo es aprovechable , si bien hay cosas que se usan más que otras. Los tallos de algunos géneros como opuntia (tunera), acanthocereus, melocactus, echinocactus, etc, son comestibles y sobre todo los tallos juveniles del género opuntia (las tuneras o nopales) son muy usados en la cocina tradicional mejicana bajo el nombre de “nopalitos”. Las hojas, que pocas especies de esta familia poseen, también se comen, como los “nopalitos”, hojas que encontramos en los géneros pereskia y pereskiopsis. Las flores son todas comestibles pero en general poco usadas, aunque de algunas especies se aprovechan los pétalos y toda la flor como opuntia, myrtillocactus, ferocactus, a éste último género pertenece el ferocactus pilosus “bisnaga roja” de donde se aprovecha sus botones florales y comercializan bajo el nombre de “cabuches”. La parte más aprovechable del cacto es el fruto, todos son comestibles y algunos son muy típicos en el mercado. Hay varios géneros que son los que habitualmente se explotan para el cultivo de sus frutos como son opuntia, hylocereus, escontria, stenocereus, pachycereus, myrtillocactus, ferocactus, siendo el género opuntia el más conocido.
  • Forraje.- Las "pencas" de los nopales (opuntia), los tallos de algunos órganos y cardones (pachycereus marginatus y pachycereus pringlei) y los tallos de algunas bisnagas (echinocactus y ferocactus) son ampliamente usados como forraje. A pesar del escaso valor nutritivo de estos tallos, se ha constatado que el ganado en el campo en ocasiones puede sobrevivir durante las grandes sequías alimentándose de tuneras aprovechando así el gran contenido acuífero.
  • Medicinal.- La primera noticia sobre el uso medicinal de una cactaceae, nos la da Fernández de Oviedo y Valdés(1535), quién relata el empleo de un cereus para el tratamiento de huesos rotos. En la medicina popular es frecuente el uso de tallos de pachycereus pecten-aboriginum, no sólo como apósitos para calmar los dolores reumáticos y traumáticos, o para aliviar procesos inflamatorios, sino que también como un remedio contra el cáncer estomacal. La “sina” (pachycereus schottii) se usa contra la úlcera gástrica. En definitiva las cactaceae poseen propiedades antibióticas, antidiabéticas, etc. Estas propiedades no sólo se emplean en los países de origen de estas plantas, sino que también se usan en aquellos países donde dichas plantas se han naturalizado, como en Sudáfrica.
  • Otros usos de las cactáceas.- Aparte de su utilización como alimento humano y en medicina, las cactáceas, tienen otras muchas utilidades, a saber: como protector del suelo (detienen la erosión), como material de construcción, sobre todo los de tipo columnar, que una vez secos y ligeros por ser huecos y de gran resistencia, son muy apropiados para paredes y techos de casas rústicas, como fertilizante, como combustible, como linde para delimitar fincas, con fines artesanales en la elaboración de bastones, pies de lámparas, marcos para cuadros y espejos, muebles, etc.

Aunque son muchos los libros que nos podemos encontrar sobre las cactáceas, destacan algunos estudiosos y autores que han realizado trabajos de investigación (algunos durante toda su vida) sobre esta familia de cactus. A saber, Britton y Rose destacan con su obra "The cactaceae", considerandose una obra maestra. El avance sobre el estudio de los cactus se produce a partir de la decada de los 80, por los medios que la ciencia pone al alcance de los botánicos y estudiosos de esta familia, destacan David Hunt (1938), el cual ha publicado varias ediciones de su obra "Cites Cactaceae Checklist" ( en 1992 y 1999), también en 2006 (con bastante polémica en el mundo de la botánica), publicó "The New Cacti Lexico". Otro autor importante fué Edward Anderson, por su obre "The Cactus Family2" (2001). Actualmente, hay muchos botánicos dedicados al estudio de las cactáceas, el ya citado David Hunt, Roberto Kisling, Nigel Taylor ó Joel Lodel quién nos ha visitado recientemente. Mención aparte, merece la que ha sido todo un referente en cuanto a cactáceas y que dedicó toda su vida al estudio de estas y de la cual hemos aprendido mucho, nos referimos a la maestra Helia Bravo Hollis(1901-2001), que con su colaborador Hernando Sánchez-Mejorada publican la obra “Las Cactaceae de México”, única obra en castellano de relevancia sobre esta materia.

El Jardín.- El diseño y diversidad botánica del Jardín lo hacen ser uno de los jardines más singulares, al igual que un referente dentro del mundo de las Cactáceas. Alberga unas 17 familias de plantas, con unos 102 géneros. De estas familias cabe destacar la familia Cactaceae con unos 64 géneros.

FAMILIAS

GENEROS

Aizoaceae

2

Apocynaceae

8

Asparagaceae

4

Asteraceae

2

Cactaceae

64

Crassulaceae

8

Cyperaceae

1

Didieraceae

1

Euphorbiaceae

1

Fouquieraceae

1

Juncaceae

1

Marantaceae

1

Nymphaeaceae

1

Passifloraceae

1

Pteridaceae

1

Vitaceae

1

Xanthorrhoeaceae

1

Aparte de su valor botánico, el Jardín también sirve como zona de descanso para aves migratorias como: lavateras, trompeteros, abejarucos, martinetes, garzas, que junto con las especies que aquí vemos todo el año, como pueden ser gorriones, camineros, cernícalos, alcaudones o las correosas lagartijas, ofrecen al visitante una pintoresca estampa.

Antonio Martín